PRESENTACIÓN

Si me preguntas cuáles son mis primeros recuerdos, podría hablarte de diferentes momentos concretos con mi familia, en mi casa, algunos lugares de la ciudad, el jardín de infancia, de dibujos animados o de la música y los comics que estaban a mi alcance por ser el menor de tres hermanos. Pero haciendo este ejercicio, no tardaría en visualizar, eso si, de forma muy borrosa mis primeras zapas. No estoy muy seguro de la edad que tendría ni de que el origen de uno de los amores de mi vida sean unas ProKeds, unas Rucanor o unas Adidas, pero si cierro los ojos y viajo al pasado, esas marcas son las primeras que me vienen a la cabeza.

Se que desde entonces, fui consiciente de lo que me ponía, además de ser bastante exigente con el modelo de turno porque ahora que lo pienso, cuando era muy niño, siempre le pedía a mi madre que me comprara unas zapas que corrieran mucho 🙂

Yo nací en los 70, crecí en los 80 y me hice adulto en los 90; por eso tuve la gran suerte de vivir una época en la que la zapas dieron el salto definitivo de las canchas a la calle; unos años en los que la creación, el diseño y el mercado del calzado deportivo estaban en plena ebullición. Pude ser testigo del lanzamiento de muchos de los modelos más legendarios con la posibilidad de tenerlos al alcance de mi mano visitando aquellas míticas tiendas de barrio en las que quedabas completamente deslumbrado al ver aquel par del que solo tenías referencias por las revistas que leía, los deportes que ponían por TV, la pelis en el cine o los videos musicales que grababa en VHS y veía una y otra vez hasta prácticamente quemar la cinta.

Con 12 añitos y asegurándome de que mis Nike Penetrator Hi Top se vieran bien en la foto del colegio.

Sin duda, aquellas experiencias en las que el elemento “sneaker” siempre estaba presente, junto con la gran suerte de haber podido viajar desde muy joven, marcaron en cierta manera mi vida y mi destino hasta el punto de abrir mi propia tienda de zapas, consiguiendo además que uno de mis sueños se hiciera realidad.

Disfrutando de las vistas en mi tienda de zapas.
Uno de los momentos más felices de mi vida.

Me considero muy afortunado por comprobar que con el paso del tiempo, también comienzan otras etapas, que se van cumpliendo algunos objetivos y van surgiendo nuevos proyectos, como tener tu propio Blog; como no, de zapas.

Cerrando el círculo con mi paternidad.
La vida sigue pero”Material del Bueno” acaba de comenzar.

BIENVENIDOS A MATERIAL DEL BUENO

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